Lo que estamos pidiendo hoy dentro del Ejército de Salvación, en esta región de Sudamérica (Argentina, Uruguay, Paraguay), es producir una nueva forma de gestionar el cumplimiento de la misión, algo que hoy necesitan las organizaciones sin fines de lucro.

Miguel del Bello,Consultor en Gestión Empresarial y Organizacional. Asesor en Estrategias de RR.PP.

Lo que estamos pidiendo hoy dentro del Ejército de Salvación, en esta región de Sudamérica (Argentina, Uruguay, Paraguay), es producir una nueva forma de gestionar el cumplimiento de la misión, algo que hoy necesitan las organizaciones sin fines de lucro. En esta nueva planificación nos estamos replanteando la forma de comunicar, dado que la comunicación ocupa un lugar muy importante en la organización. Estamos abandonando una gestión que en la que la comunicación dependía de una oficina central y unos pocos individuos, que indudablemente comunicaban información generalizada, muy alejada de las realidades locales, porque apuntaban a comunicar lo histórico de la organización y lo macro en vez de lo micro.
Lo que nos planteamos hoy es que, al desarrollar una nueva forma de gestionar el liderazgo y de manejar los recursos locales, comuniquemos desde lo local. Por lo tanto, hay más segmentación. Esto nos va a permitir, a mediano y largo plazo, estar más cerca del público que nos interesa y que está interesado en nosotros. La información será más fresca, no tan cargada de historia y de generalización. Y aquí juega un rol importante el cómo lo vamos a producir.
Hasta ahora teníamos un concepto de oficina general y central, que diseñaba la campaña o la información. Lo que estamos procurando ahora es que sean nuestros representantes en cada ciudad y en cada centro los que gestionen y diseñen sus propias campañas e información. Por lo tanto, van a estar más cerca del público. El lema es: “Cada líder salva su distancia”. Esto significa que es un líder en comunicación en su barrio, en su ciudad, en su provincia, en su región.
Esto no ha permitido, por ejemplo, bajar de una folletería general para Argentina, Uruguay y Paraguay, a una folletería propia de cada centro, específicamente enfocada al proyecto social que haya en el lugar. Por ejemplo, si es un centro donde se trabaja con violencia familiar, se difunde y pone en conocimiento de la comunidad la misión, visión y forma en que allí se está desarrollando el programa específico. Si tenemos un programa para drogadictos o alcohólicos, la folletería está orientada a difundirlo puntualmente de esa manera.
En primera instancia, eso nos está permitiendo mejorar la relación con los vecinos y con la comunidad inmediata en donde se desarrolla el programa. Como éramos una organización tan macro, habíamos perdido la inmediatez de nuestra misión con el barrio y nos convertimos en los grandes desconocidos entre nuestros vecinos. No hablamos solamente de las personas que viven en los barrios, sino también de las otras organizaciones civiles. Hoy se está mejorando esa comunicación, somos más conocidos. Por ejemplo, en el barrio de Barracas hay un programa que funciona desde 1910. Es un centro de alojamiento nocturno para personas que viven en la calle. Este programa se trabaja desde la oficina adonde se acercan las personas; pero también tenemos un convenio con la Municipalidad de Buenos Aires y con el Patronato Deliberado para prestarles servicios. Dentro de la planificación que para mejorar la comunicación inmediata, desarrollaron un desplegable y folletería que fue distribuida entre los vecinos y en kioscos. Eso significó que ellos mismos fueran a ver de qué se trataba el programa y nos ha permitido destrabar una relación que había sido tensa. Para las organizaciones sociales que trabajan con públicos tan puntuales, como las problemáticas que atiende el Ejército de Salvación (drogadictos, alcohólicos, personas en estado de calle), se establecen situaciones tensas con la comunidad inmediata. Los vecinos nos ven no como enemigos, sino como personas que afean el entorno.
Políticas como estas nos están llevando no sólo a que los vecinos nos comprendan y sientan que nuestra presencia valoriza su barrio y su comunidad, sino a que, además, se interesen por participar como voluntarios en nuestros programas. Por ejemplo, en Caballito hay un centro ubicado en las calles Donato Álvarez y Avellaneda, a media cuadra de la plaza Aramburu. Los voluntarios trabajan aquí en un programa de alimentación para la gente en estado de calle. Hay 7 programas de alimentación en la ciudad de Buenos Aires, pero ellos se acercaron a trabajar con esta comunidad informal de la plaza. Eso ha significado que las personas se han vinculado con nuestro programa. Algunas personas han logrado salir de la calle. Se trabajó con ellos a través de un programa, “Misión Integrada”, que consiste en potenciar las capacidades y modificar sus condiciones. Al mismo tiempo, la comunidad ha visto nuestro trabajo con esta gente. La relación entre la gente de la calle y la comunidad mejoró. Hay muchos vecinos que vieron lo que hacíamos y hoy aportan comestibles o participan del equipo que trabaja en esta comunidad.

¿Cómo se aplica esta forma de trabajar en comunicación en otros países (Argentina, Paraguay, Uruguay)? ¿Qué metodología usan?
La misma metodología: tratar de tener comunicada a la comunidad a través de folletería, información, invitando a los vecinos a sumarse, a través de los equipos que trabajan con nosotros. Por ejemplo, un reciente trabajo del Ejército de Salvación es un programa que tenemos en Goya. En 1997, a raíz de las inundaciones, el gobierno municipal tenía problemas con el manejo de los centros de evacuados y, específicamente, en la distribución de los comestibles. El intendente fue asesorado por un equipo, del cual surgió la idea de llamarnos. Y así comenzamos a trabajar a partir de nuestros propios recursos, poniendo nuestra infraestructura para gestionar todo el centro de comestibles, cada centro de evacuados y el proceso de alimentación. Los resultados fueron muy buenos, a pesar de que no teníamos actividad en Goya. La solicitud vino de la propia comunidad. La municipalidad y las fuerzas vivas de la comunidad querían que el Ejército de Salvación estableciera un programa en la ciudad. Nosotros asumimos este desafío y estuvimos dispuestos ha realizar la inversión en recursos humanos y económicos.
Hoy, después de cuatro años que estamos trabajando en el centro, tenemos un programa que nació a través de la comunicación, que se estableció a partir del trabajo con la información en los centros de educación con las otras organizaciones que interactuaban en la ciudad, y trabajando en los mismos programas que la Municipalidad tenia, con voluntarios de distintos segmentos de la comunidad. Se está trabajando en capacitación, con microempredimientos y huertas comunitarias y familiares. Tenemos un programa de fortalecimiento educacional, que tiene que ver con facilitar el proceso de estudio de jóvenes que viven fuera de la ciudad, de escasos recursos, que viven a kilómetros de Goya, que no tienen lugar para comer o descansar. Eso nos ha permitido establecer una amplia comunicación con la comunidad, que se estableció rompiendo los esquemas tradicionales de una organización que tiene recursos e infraestructura. Nos mezclamos en el centro de educación, sumamos docentes a nuestro equipo de voluntarios, tenemos a un profesional de informática al frente del centro que trabaja en un programa de la biblioteca municipal. No solo se abrió un programa de capacitación en informática sino que, además, se estableció un centro de información a partir de las 400 personas que diariamente visitan la biblioteca. También, en cada evento que se realiza en la plaza, hay stands del Ejército de Salvación informando y trabajando en red con las otras organizaciones.
Esto nos permitió que, en el año 2000, junto con un equipo de salud del Ejército de Salvación que nos visita anualmente, se prepara una jornada sobre Misión Integrada, donde trabajamos la resolución de los conflictos comunitarios a partir de la activación del voluntariado. Participaron 350 personas diferentes estratos: estudiantes, funcionarios, profesionales. Se trabajó el tema del SIDA. Ésto significó que el hospital y las autoridades comunitarias de la ciudad reconocieran que había HIV y que era un tema tabú. Establecer estas jornadas, este ámbito de comunicación entre las organizaciones y las personas, hizo que el diario sacara un titular en primera plana y que profesionales que no se habían animado hablar lo hicieron. Así, el hospital nos dio un espacio para orientar en salud a personas con escasos recursos económicos e intelectuales en temas como higiene, cuidado, etc. Hemos podido ser relevantes en este aspecto, destrabando una instancia de silencio sobre temas puntuales.
¿En este caso, por ejemplo, que tipo de obstáculo tuvieron? ¿Cuál fue el desafío más grande?
El desafío más grande es el institucional. Nosotros, como institución, estamos dispuestos a producir el cambio que es necesario dentro de la Organización, para poder tener resultados fuera. Este es el desafío interno. El desafío hacia fuera es estar dispuestos a pagar el precio de decidir y actuar de acuerdo a lo que pensamos y a la necesidad de la comunidad. Hoy el Ejército de Salvación no le pregunta a la comunidad para establecer programas sociales ni qué necesita, si no que cuando vamos a encuestar a la comunidad, a conocerla, a descubrirla, le preguntamos qué le preocupa, principalmente en Latino América. Se está hablando de países en donde el rol del Estado ha sido y es paternalista. Si bien hay una tendencia a que las ONG tomen un papel preponderante y superen, en sus acciones, al Estado, todavía, en ciertos estratos sociales, el Estado benefactor tiene un rol importante. Hoy nosotros estamos dispuestos a cambiar esa cultura, y también a cambiar como organización. Nacimos en una etapa de Estados paternalistas, y si bien siempre fuimos una ONG, establecimos el asistencialismo como nuestro objetivo primordial. Hoy no lo abandonamos, pero estamos sumando otros. Tenemos que reconocer que en esta instancia que la Argentina está viviendo, hay personas que no están y no estarán en condiciones de ingresar en el proceso productivo del país, de poder tener trabajo, porque su salud, su edad, su condición física, su nivel cultural, su formación intelectual, su capacitación, no están de acuerdo con la demanda del mercado. Le estamos sumando a este trabajo de asistir a aquellos que tienen dificultades en esta sociedad, el de la otra área. Se está difundiendo en las comunidades la capacidad que las propias organizaciones tienen para generar su propio cambio, y lo hacemos a través de la información que se da en seminarios, jornadas, cursos de capacitación, encuentros de lideres comunitarios, de la capacitación del voluntariado, de la generación ideas, del trabajo de los conflictos. Hemos hecho esto por medio de la información, es decir, que todos conozcamos lo que hacemos nosotros y lo que hacen otros. El tema es potenciar el conocimiento que las personas tienen de las organizaciones, dentro y fuera de éstas.




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Lic. Guillermo Caro
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